El Coronavirus No Es El Peor De Tus Males Hoy

Actualizado: 23 de mar de 2020




Tal vez eres, como yo, el dueño de un negocio y has sentido angustia por lo que vaya a pasar con dicho negocio, tu restaurant, tus sesiones de coaching, tu peluquería, tu consultorio, tu bodega o algo parecido. ¿Cómo voy a vender y generar recursos para pagar mis deudas?


Tal vez estás asustado pensando en tus parientes enfermos o vulnerables. O tienes miedo de lo que ocurriría si alguno de tus hijos o tu mismo te llegaras a contagiar del Coronavirus. ¿Qué se sentirá? ¿Qué peligros conllevará? ¿Me moriré?


Definitivamente, estos pensamientos están pasando por nuestras cabezas. Si has sentido alguna de estas emociones, definitivamente, debes saber que somos muchos los que compartimos muchos de estos miedos.


Yo sé que el título de este post es polémico. "El Coronavirus No Es El Peor DE Tus Males Hoy"


Mientras escribo estas palabras, el mundo se encuentra moviéndose rápidamente a través de cambios drásticos que están impactando las vidas de las personas.


En medio de esta pandemia, las vidas de TODAS las personas del planeta se están viendo afectadas. Por diferentes razones, pero TODAS.


El título, entonces, debe ser correctamente entendido. Este no es un post de opinión respecto de un tema técnico que está en manos de expertos científicos, médicos y políticos... y yo no soy ninguno de ellos, ni pretendo serlo.


Yo, al igual que la gran mayoría, estoy del otro lado del mostrador.


Las personas a cargo están tomando decisiones que van desde el cierre de fronteras, hasta el toque de queda, pasando por prohibiciones y limitaciones severas a las libertades individuales en muchos países.


Cada día, vemos en los noticieros que en alguna parte del mundo hay muchas novedades respecto de la propagación del virus, de sus consecuencias o de las medidas que se van tomando.


El tema va en serio.


Y todo hace indicar, además, que estas circunstancias no van a hacer más que intensificarse en los próximos días.


Sobre esa realidad, ya hay muchos expertos - y otros no tanto - opinando incesantemente en todos los medios y plataformas.


Yo no voy por allí.


La idea de este post es la de promover una reflexión diferente, tomarnos un respiro y darnos la oportunidad de, en medio del caos y las emociones desbordadas, ver la realidad desde otra perspectiva y encarar esta situación de profundo cambio - no solicitado por nadie y no deseado por nadie - de otra manera. Ojalá, más saludable.


Muchas personas han caído en la desesperación, en la desesperanza y en la confusión.


El gran problema es que la Desesperación y el Aburrimiento hacen una combinación explosiva. Como dice Neil Peart, el recientemente fallecido liricista y baterista de la banda canadiense Rush: "La desesperación lleva a los aburridos hasta los extremos."


Esto nos da un frente de acción muy importante.


El Coronavirus no es el Peor De Los Males Que Enfrentas.


Obviamente, este título provocador no pretende minimizar el sufrimiento, ni los padecimientos de los miles de infectados, ni pasar por alto el dolor de los familiares de las miles de víctimas que ya se cuentan en el mundo.


Este título provocador pretende ser una Alarma Despertadora para aquellos que no están en ese lado dramático y doloroso del espectro. Para esa abrumadora mayoría que no es una víctima real, pero que teme profundamente transformarse en una, no solo por razones médicas, sino por razones económicas o familiares.


Existe una enfermedad mucho más contagiosa que el propio Coronavirus.


Se llama el "Contagio Emocional". Se propaga a velocidades supersónicas y tiene efectos devastadores en todos los frentes. Familiares, Personales, Económicos. En la Salud. En Los Planes y Pronósticos.


El Contagio Emocional es el que engendra desesperación, desesperanza y ansiedad y cuando a eso le sumas el aburrimiento y los otros efectos del encierro involuntario de la cuarentena, el desenlace puede ser tremendamente nocivo.


La buena noticia es que el Contagio Emocional funciona en ambas vías. Funciona para el Drama, pero también para la Esperanza.


Desafortunadamente, las fuerzas que mueven al primero son mucho más poderosas, pues habitan en lo más profundo de nuestros instintos y de las funciones primitivas de nuestro cerebro. Son automáticas e intensas. Cuando se activa nuestro instinto de supervivencia, nuestra mente funciona igual que hace miles de años, le envía señales al cerebro que este interpreta como si hubiera un Tigre Dientes de Sable al acecho. En ese momento, todas las funciones no prioritarias del cuerpo se bloquean. Nuestra racionalidad desaparece. El cerebro se enfoca únicamente en lo crítico; en sobrevivir.


El Miedo es un estimulante mucho más poderoso que la Recompensa.


Si ese estímulo es permanente. Si nuestra mente se pasa día y noche diciéndole al cerebro que el Dientes de Sable está en la puerta, el cerebro decide huir, esconderse, buscar refugio...sobrevivir.


La desesperación empieza entonces a tomar control de todo.


Leí hace poco una historia.


El Mulá Nasrudin - un antihéroe fantástico de la literatura árabe, cuyas historias florecieron entre el siglo XIII y XV - caminaba un día con destino a Bagdad. En la ruta se encontró con la Peste.


Nasrudin le preguntó a la Peste: "¿Hacia dónde vas?"

"Me dirijo a Bagdad" - respondió ésta.

"¿Cuántas víctimas piensas tomar esta vez?" - preguntó Nasrudin.

"No te preocupes - le dijo la Peste - solo tomaré 10.000 víctimas."

"Está bien" - señaló Nasrudin y se despidió.


Algunos días más tarde se volvieron a encontrar en el camino y Nasrudin encaró a la Peste y le dijo: "¡Me mentiste! ¡Dijiste que ibas a matar a 10.000, pero mataste a 100.000!" a lo que la Peste respondió: "Yo no te mentí, Nasrudin. Yo maté a 10.000. El resto se murió de miedo."


Al leer esta historia, que tiene alrededor de 700 años, uno puede comprender mucho sobre la naturaleza humana. Desde siempre.


Existen dos grandes perspectivas para situaciones extremas como la pandemia que estamos viviendo.


Ya en el Bagdad del año 1.300 habían dos visiones para las catástrofes. Si esta historia existe, es porque su autor - se supone que es el mismo Nasrudin, aunque no se tiene certeza - tenía una visión diferente de la Crisis y del Miedo.


Existían quienes caían víctimas del miedo y quienes no.


Fatalidad, Foco y Futuro


Recientemente, cometí el error de enfrascarme en una discusión sobre la manera de encarar esta pandemia y esta crisis con una persona que tiene una visión muy diferente de las cosas a la que yo tengo.


Esta persona describió, utilizando numerosos cuadros y argumentos racionales y emocionales, una imagen bastante trágica y cruda del futuro. Graficó, con intenso temor y preocupación, todos los frentes catastróficos que podrían desatarse.


Yo traté de llevarla a ver las cosas desde otra perspectiva, a relativizar el problema, a ver la luz al final del túnel y, principalmente, a tomar la decisión de pintar esa imagen del futuro con una foto diferente.


Debo reconocer que caí en la trampa de mis propios apasionamientos durante la conversación y eso me impidió ver algo que es muy importante. Ni ella, ni yo teníamos razón. Su visión del futuro está fundamentada en sus miedos y mi visión del futuro está fundamentada en los míos. Lo que a ella le atemoriza, probablemente a mi no y viceversa.


Entonces, comprendí el valor de la empatía. Finalmente, ni ella ni yo tenemos razón y ambos la tenemos a la vez.


Yo no puedo obligar a alguien a ver las cosas desde mi perspectiva, pero lo que sí puedo hacer es compartir esa perspectiva, con la esperanza de que esto pueda llevar a otras personas a las mismas reflexiones que he ido teniendo yo durante este proceso, en el que he migrado de una postura incrédula a otra más equilibrada y, aunque precavida, optimista.


Yo creo que la clave está en migrar del Miedo y la Fatalidad, al Foco en aquello que sí podemos controlar. La crisis no está en nuestras manos, solo la manera en la que reaccionaremos ante ella.


"Uno puede perder toda su libertad, excepto la de elegir su actitud y reacción a las circunstancias del entorno" - Víktor Frankl: El Hombre en busca de Sentido

Entonces, migrar desde la Fatalidad hacia el Foco equivale a decir: "no te preocupes, ocúpate". Si te han mandado a trabajar desde la casa. ¡Qué vas a hacer al respecto! Te has quedado sin empleo, qué vas a hacer al respecto. Tu negocio puede quebrar en las próximas semanas, qué vas a hacer al respecto. Enfócate en resolver las cosas que puedes resolver.


Enfocarte en cosas, hacer cosas, te aleja del aburrimiento. Ese aburrimiento que engendra más miedos y decisiones poco racionales.


Posteriormente, el Foco nos llevará a un Futuro. Cuál es tu visión de las cosas. Las pandemias pasan. La peste negra pasó. La gripe española pasó. Todas pasaron y la humanidad continuó. Allí tienes a Nasrudin, hablándote desde hace 700 años atrás.


¿Tienes claro que el Coronavirus va a pasar también? Tarde o temprano, pero va a pasar. Para algunos va a pasar antes. Para las personas de riesgo va a pasar después. Pero va a pasar. Eso es innegable.


Algunos dicen que llegó para quedarse. Tal vez. Pero la crisis va a pasar.


Determinar cuál será tu visión posterior es clave. Porque, hasta donde yo sé, tus sueños, tus aspiraciones, tus ideales deberían seguir intactos. ¿O no?


Y la única verdad en todo esto es que tu futuro va a depender de las decisiones que tomes hoy. Si decides construir un futuro fatal, eso es lo que tendrás.


Entonces - Fatalidad, Foco, Futuro. Tres F's.


Pero todo esto es más fácil decirlo que hacerlo. Yo lo sé.


Las fuerzas primitivas de nuestro cerebro, las fuerzas instintivas que gatillan la supervivencia y el miedo al Dientes de Sable son mucho más poderosas que las fuerzas racionales que nos permitirán analizar las cosas desde otra perspectiva, pensar diferente y pasar a actuar.


Entonces necesitamos un modelo, un método para derrotar esas fuerzas. Pero este modelo es voluntario. Solo puede ser ejecutado con la acción intencionada y disciplinada de cada uno de nosotros. Aquellos que decidimos dejar de ser partícipes del Drama y la Angustia y elegimos ser protagonistas de la Esperanza y la Victoria.


9 Claves para pasar del Miedo a la Acción y al Futuro

Decidir SER un Modelo A Seguir - un Role Model

Este es el primer gatillo que debes a activar. Para dejar una postura de victimización, de queja, de crítica, de miedo. Una visión egoísta enfocada en tu interior personal. Debes levantar la vista y notar que hay otras personas observándote. Si estás en cuarentena, es probable que estés compartiendo tu hogar con otras personas.


Si eres padre estarás con tus hijos y con tu pareja. ¿Cómo quieres ser visto por ellos? Quieres ser la persona que trae caos, penuria, miedo y desesperanza a tu hogar o todo lo contrario: ser visto como la persona que trae el equilibrio, la paz, el optimismo.


Si tu decides reaccionar con lo más básico de tu instinto, lo que harás será perpetuar una cultura de miedo, de inacción, de desesperanza en las generaciones futuras. Si tus hijos ven de ti que, ante las adversidades severas uno debe quebrarse y derrumbarse, pues es lo que aprenderán.


Pero si tu decides, pese a tus miedos, pese a tus ansiedades, que debes mostrarle optimismo y entereza a los tuyos, pues podrás iniciar un contagio positivo.


Algunos dirán que se debe ser "realista". ¿En verdad es el pesimismo y la desesperanza sinónimo de realismo? ¿Es el pesimismo sobre el futuro mucho más realista que el optimismo sobre el futuro? Son simplemente opiniones. Y más aun: Son elecciones de pensamiento. Uno puede ser muy realista, comprendiendo con empatía y compasión que existe un drama para muchos y que la pandemia es real, pero eso no implica que no se pueda tomar la situación con optimismo y energía.


Ser pesimista no es ser realista. Es simplemente elegir perder el partido antes de pelearlo, lo que usualmente se transforma en la profecía autocumplida de su autor.


En estos casos me gusta pensar en el Primer Ministro Chamberlain que ante la inminencia de la victoria Nazi, estaba listo para rendirse, porque él era realista y sabía que era imposible derrotar a Hitler...por suerte apareció Churchill y su inmortal "We Shall Defend Our Island..."


Piensa en tus padres, si aún están contigo. Estoy seguro que, pese a sus miedos, a ellos les preocupa mucho saber que sus hijos y nietos viven en el pánico. No importa si ya eres un adulto grande, para tus padres siempre serás su hijito. Si lo que les transmites a ellos es tu desesperanza, piensa en el daño que les haces. Además de su miedo, los va a invadir una gran pena: saber que sus hijos sufren de angustia...


Este es el momento para que emerja la mejor versión de ti mismo. Si todo es oscuro, sé la luz en el camino para otras personas. Si todos se caen, sé el que se levanta y ayuda a levantar a los demás.


No importa si por dentro tienes miedos. Eres humano, es normal que los tengas, pero si te pones el traje de Ser El Modelo a seguir, tus propios miedos se irán disipando.


Deja de Quejarte

Estamos pasando a vivir en circunstancias altamente extraordinarias. Eso significa que la vida ha cambiado, está cambiando y va a seguir cambiando.


Yo sé que no elegiste estas circunstancias. Yo sé que no es justo. Pero no hay nada que puedas hacer al respecto.


Quejarse es tomar la posición de una víctima y la victimización es una pobre elección para un Modelo a Seguir. Quieres que tu familia te vea como el "pobrecito" al que le pasan las cosas o cómo el líder que sabes que puedes ser.


Deja de quejarte.


Todos estamos pasando por estas circunstancias extraordinarias. Y sí. Distan mucho de ser ideales o si quiera deseables, pero son la realidad.


Este es el momento de adoptar la filosofía china que tanto aplaudía J. F. Kennedy. Toda crisis lleva consigo una oportunidad. Ying y Yang. Este es el momento de ver la Luz Al Final Del Túnel.


No te quejes del Gobierno. Cualquier decisión que ellos tomen va a ser imperfecta. ¿Odias al Presidente? Perfecto, es irrelevante en este momento. Son ellos los que están a cargo y punto. Esa situación no va a cambiar. La historia los juzgará, no tú. Si deciden algo que no te gusta, agradece que estén decidiendo oportunamente. Agradece que al menos ¡estén tomando decisiones! Recuerda que la inacción ha sido responsable de varias crisis en el pasado.


Lo que sea que decida, apóyalo. Tu postura política es irrelevante. Apoya para que las medidas tengan chance de tener efectos positivos. Aquí no se trata de tener la razón en contra de nuestro enemigo político de turno. Aquí se trata de minimizar los efectos de la crisis. Tus boicots, reales o virtuales, no le suman a nadie.


No te quejes de tener a los chicos haciendo colegio desde casa. Tanto tus hijos como cientos de millones de otros niños están en la misma situación alrededor del mundo. Aquí, ten paciencia. Créeme que sería peor tenerlos enfermos o tenerlos en casa y ser tú uno de los que tiene que ir a trabajar en un hospital. Ni qué decir si los tuvieras enfermos y tuvieran que ser hospitalizados sin tenerte a ti cerca.


No te quejes de tener que trabajar desde casa. Sí, trabajar de casa es complicado, no se tiene las comodidades, ni los recursos, además de que las distracciones están a la orden del día y todos hacen mucho ruido. Agradece que no tienes que ir a trabajar como un policía a imponer toque de queda o como un médico a tener contacto directo con el virus o, peor aún, tener que decir que no vas a atender a otro tipo de enfermos reales.


No te quejes de que tu negocio se va a ver perjudicado. Eso es real, la economía es probable que colapse, pero se crearán los incentivos y el ciclo económico se revertirá. Como siempre. Si tienes un negocio propio, ni el mercado, ni tus ventajas competitivas van a desaparecer necesariamente. Si lo echaste a andar antes, podrás hacerlo de nuevo. En todo caso, ya sabes lo que se viene. Tienes algunas semanas para trabajar en la solución y ver qué sale de esto.


No te quejes de la cuarentena. Piensa que podrías estar en un hospital, en medio de un tubo sacado de película de ciencia ficción, atendido por unas personas con trajes espaciales que te harían sentir como un verdadero extraterrestre, incomunicado, sin poder ver a tu familia.


No te quejes de tu pareja. Está allí contigo. Disfrútala. Aprendan a tenerse paciencia.


No te quejes de no tener nada que hacer. Agarra un libro, ejercítate, medita, respira aire fresco (viste cómo ha disminuido el smog???), pasa tiempo con tus hijos. Léeles un cuento.


Simplemente, deja de quejarte. Cuando te quejas, tu cuerpo genera hormonas de stress. Aunque no lo creas, tu tono de voz, le dice a tu cerebro que estás estresado y adivina quién regresa. Sí. El Dientes de Sable. No le des señales absurdas a tu cuerpo.


Empatía

En mi opinión hay varios frentes en los que debemos activar la empatía. Primero, debemos sentir empatía por aquellos que no piensan como nosotros. Debemos tratar de entender el por qué de sus propios miedos.


Si conoces a alguien que tiene un comportamiento psicótico y altamente pesimista, quizás se deba a que contrajo alguna enfermedad respiratoria en el pasado y tiene un miedo muy grande a enfermarse. Quizás es un pariente suyo el que padeció de esto. Su miedo es a la enfermedad misma. Miedo al Dolor. Miedo a morir una agonía dolorosa. Tal vez tiene a alguna persona muy cercana ya contagiada. Comprende su miedo.


Si conoces a alguien que piensa que la cuarentena y las medidas de separación social son absurdas o simples payasadas, tal vez es porque su miedo radica en que la economía se descalabre y pierda su negocio y muchos años de trabajo y no tanto la enfermedad en sí misma.


Si ves a alguien que nada le importa, que sigue yendo a discotecas, pues su miedo podría ser el de perder su identidad y ser visto como alguien "miedoso" cuando está acostumbrado a ser "audaz".


Cada persona tendrá su propia historia y sus propios miedos. Ninguno tendrá la razón completamente. Por eso es que debemos dejar de señalar con el dedo. Debemos dejar de emitir juicios de valor. Debemos dejar de etiquetar a la gente.


Eso solo polariza más, genera más estrés, genera más quejas y más desasosiego.