• Esteban Bedoya

5 Desafíos Para Los Líderes De Equipos En La Nueva Normalidad


¿Eres el Líder de un Equipo Comercial o Administrativo?

¿Eres el Gerente de una gran Unidad Productiva?

¿Eres el Director de la Operación de un País o una Región?


Si tienes un equipo con gente a tu cargo, realmente no importa qué tan alta sea la jerarquía.


Los desafíos que enfrentan todos son muy similares.


Todos lidian con gente. Todos lidian con lo que ha pasado a llamarse la Nueva Normalidad.


Pero, ¿qué es esto de la Nueva Normalidad?


Básicamente, lo que nos dicen los expertos y los medios es que, a raíz de la llegada del famoso Covid19 y las subsecuentes crisis sanitaria y financiera, el mundo ha cambiado. Y ese cambio ha llegado para quedarse.


Yo no estoy tan seguro de que eso sea cierto.

Sin embargo, ponerse a sacar la bolita de cristal en este momento para saber si los cambios son permanentes o momentáneos, no es tan importante ni relevante. Hay cosas más urgentes y prioritarias en las qué pensar por ahora.


La “Nueva Normalidad” nos muestra a las diferentes sociedades del mundo enfrentando un reto muy importante: Retornar y recuperar sus vidas en un entorno de mucha incertidumbre, miedos y desconfianza.


Para mi, la nueva normalidad (y que espero que sea pasajera, aunque no antes de unos 12 o 18 meses) tiene más que ver con la nueva mezcla de pensamientos y emociones que invaden las mentes de las personas, que con la presencia o ausencia del “bendito” virus.


Entremos al mundo empresarial y corporativo


Tomar en cuenta este detalle sobre la Nueva Normalidad es muy importante para comprender algo que muchos Líderes de Equipos parecen no estar distinguiendo: Las acciones de las personas hoy y por lo tanto su desempeño y resultados, están condicionados por un paquete de pensamientos y emociones que hace 4 o 5 meses no estaban presentes.


En pocas palabras:

Los Líderes no están liderando a las mismas personas que lideraban antes.

Esto puede sonar extraño, pero si las personas somos lo que pensamos, sentimos y cómo nos comportamos, al cambiar nuestros pensamientos, emociones y comportamientos, pasamos a ser otras personas. Así de simple.


Por lo tanto, la manera en la que yo lideraba en el pasado, no va a funcionar en el presente, ni en el futuro. El entorno de liderazgo ha cambiado.


Si queremos dar resultados, como imperiosamente necesitan nuestras empresas, tenemos que cambiar. Tenemos que evolucionar como Líderes.


Lo que funcionaba hace 4 meses, no funcionará en los próximos 6, 12, 18 meses


Para comprender esto en profundidad tenemos que entender la siguiente secuencia psicológica que rige a todos los seres humanos:


Nuestros Pensamientos gatillan nuestras Emociones. Nuestras Emociones catalizan nuestras Acciones. Y nuestras Acciones determinan nuestros Resultados.

Antes del Covid 19, las personas pensaban en su carrera, en pagar su hipotecario, en su sueldo de fin de mes, en sus relaciones domésticas, etc. Esto definía sus niveles de estrés, de entusiasmo, de motivación, de compromiso.


Esos pensamientos definían sus emociones hacia sus jefes, sus empresas, sus negocios o hacia ellos mismos.


A partir de estas emociones, las diferentes personas catalizaban sus acciones. Unos más comprometidos se esforzaban, otros más aburridos hacían lo mínimo indispensable y esto iba definiendo los resultados.


En esta secuencia, los Líderes intervenían y trataban de influir en su personal para que mejorara los resultados. Cada uno de ellos era diferente, por lo que los esfuerzos de los Líderes se adaptaban a cada situación.


De pronto, llega el famoso Coronavirus y las reglas del entorno cambian radicalmente.


El miedo invade a las personas.


Primero a los gobernantes, luego a la prensa, luego al resto.


Los negocios cierran temporalmente para hacer frente a los riesgos sanitarios, las personas se van a sus casas… y a esperar.


La incertidumbre se apodera de todos, empresarios y trabajadores.


Nos tenemos que acostumbrar a trabajar desde casa, algunos de nosotros, otros pierden su empleo, otros pierden sus empresas.


Las noticias se tornan cada vez menos alentadoras (pero bueno, ese es el negocio de la prensa, ¿verdad?).


Luego, vino el fin de la cuarentena…


Un buen día, nos dicen que ya podemos volver a la oficina, a abrir nuestras fábricas, a comprar pizza por delivery. Ahora hay que salvar al país de la debacle económica.


Unos vuelven, otros se quedan en casa.


Pero todos siguen, de alguna manera u otra, manejándose con un coctel de emociones nuevo (ya no tan nuevo). Miedo a perder el trabajo, miedo a volverse innecesarios o prescindibles, miedo a perder el ritmo en la carrera, miedo a contagiarse, miedo a contagiar a otros.


Y no solo los subordinados.


También los Líderes: Supervisores, Jefes, Gerentes, Directores, Vicepresidentes, CEO’s, todos.


Siguen pasando los días y algunas personas hacen su máximo esfuerzo por conectar.


Pero muchos Líderes caen en la trampa.


Quieren influir en las personas haciendo lo mismo que hacían antes. Y todo no hace, sino empeorar.


  • Los llaman a cualquier hora. El nuevo horario es de 6am a la medianoche.

  • Desconfían: piensan que por estar en casa se están rascando la panza

  • Se vuelven obsesivos.

  • Piden y piden cosas, cansando inútilmente a su gente

  • Se olvidan que las personas en casa, tienen que hacer los deberes familiares y ayudar a los hijos con el colegio (que también es en casa)


Tony Robbins:

Las Crisis pueden sacar lo mejor de las personas o lo peor de las personas. Tú decides.

Todo lo anterior, no hace sino sumar a las emociones negativas, a los miedos de no dar la talla, al estrés y el desgaste emocional, afectando más y más los resultados.


Para agravar las cosas, los Líderes, que se desesperan por la falta de productividad, siguen tratando de influir directamente en las acciones, sin entender que son los pensamientos y las emociones los únicos capaces de influir en las acciones, y empiezan a sacar su lado más obscuro.


Obviamente, los Líderes, que son personas también, tienen su propio coctel emocional corriendo por la sangre (convengamos que las emociones son verdaderos cocteles químicos generados por nuestras glándulas por orden del cerebro y van por el torrente sanguíneo), afectando sus propias emociones y decisiones (acciones).


Cómo se corta este Espiral Negativo


La clave para Liderar en tiempos de crisis como la actual consiste, primero que nada, en hacer conciencia de lo que está sucediendo.


No estamos liderando a las mismas personas.


Existe una realidad innegable, que ha afectado la manera en la que la gente piensa, siente y actúa.


Nuestra opinión (bien o mal) respecto de esto es irrelevante. Son hechos.


Si queremos transformarnos en Líderes Efectivos nuevamente, tenemos que cambiar nuestro estilo, nos guste o no, y hacer nuestro máximo esfuerzo por influir en los pensamientos de las personas.

  • Los Líderes que manejan bien a su gente han logrado influir sobre sus pensamientos, haciéndolos pasar del negativismo al optimismo realista. Haciéndolos pasar del estrés incontrolable a cierta tranquilidad sobre el futuro.

  • Los Líderes que influyen en la gente, les entregan claridad sobre el futuro, con transparencia, con empatía, con humildad.

  • Los Líderes que conectan con su gente, reconocen sus miedos, pero muestran su lado más resiliente y luchador, mostrándose como un verdadero ejemplo a seguir.

  • Los mejores Líderes dan tres o cuatro pasos más allá en su empatía, para conocer, comprender y considerar las circunstancias personales actuales de cada individuo. ¿Tienen hijos? ¿Tienen ayuda en casa? ¿Es una madre soltera con dos hijos pequeños? Todos esos detalles se tienen que tomar en consideración.

  • Finalmente, los Líderes que actúan con efectividad en las crisis, son capaces de darle a su gente un Norte Claro. Objetivos claros y específicos sobre los temas realmente relevantes. Cada semana. Cada día si es posible. Pero la clave radica en que son objetivos absolutamente enfocados. No más de 3. Esta es una filosofía de brutal enfoque en lo absolutamente crítico.

  • Con ello, logran que sus equipos se enfoquen en salvar el negocio, en generar valor real, en ser altamente productivos para lo ferozmente relevante. No necesitan trabajar 50 horas al día ni tener 200 reuniones. Se trata de obtener resultados. Todas las semanas. Pero resultados relevantes, no secundarios. No es trabajar más. Es trabajar bien.


En resumen

Los 5 Desafíos que enfrentamos como Líderes en el entorno actual son los siguientes


  1. Cambiar Mi Estilo de Liderazgo. Hoy, la manera en la que buscamos conectar en la gente para influir en ella tiene que cambiar. Sin duda, muchas de las cosas que me servían para liderar en el pasado seguirán siendo útiles, pero mientras no acepte que debo adaptarme al nuevo set emocional de mis subordinados, la tendré muy difícil.

  2. Mi Comunicación debe incrementar el componente personal versus el componente trabajo. Hoy, más que nunca, debo conocer y comprender las circunstancias personales de mi equipo, aunque eso no me haya interesado antes. Si mi paradigma era el de separar la vida personal de la laboral, hoy no me queda más remedio que mezclarlas un poco. De hecho, están tan entrelazadas ahora que muchas personas trabajan en sus casas...

  3. Cómo conectar con la gente en un entorno de trabajo dominado por las videoconferencias, el whatsapp y el distanciamiento social. Amistarnos con estas tecnologías y desarrollar las habilidades interpersonales digitales debe constituir una prioridad.

  4. Dar resultados. El gran desafío está en lograr generar una brutal claridad respecto de aquello que es profundamente relevante hoy en estas circunstancias. Este es un reto de alta productividad permanente, pero se hace más latente en estas circunstancias, en la que cada minuto invertido por mi gente puede ser la diferencia entre ese dólar que pone la última línea en rojo en azul.

  5. Cómo ser un Modelo de Conducta (Role Model). Los Líderes también somos seres humanos y el entorno ha influido en nosotros también. Tenemos miedos, angustias, estrés respecto del futuro y ganas de hacer las cosas bien. Mostrarnos fuertes y resilientes, mientras conectamos empáticamente y abrimos nuestra propia vulnerabilidad también. Suena contra intuitivo, pero el equipo conectará y dejará de percibirnos como distantes. A pesar de la geografía.


Para finalizar esta publicación, te voy a pedir que pienses en 3 acciones que podrías implementar mañana mismo con tu gente. 3 cosas sencillas, que te permitan conectar un poco más, acercarte un poco más, incorporar esos miedos e influencia del entorno en la manera en la que abordas la relación con tu equipo.


Para más recursos sobre Productividad y Liderazgo sígueme en Facebook y regístrate en mi página web: www.estebanbedoya.com


Un abrazo grande


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